En lo que fuera en su día el Pozo del Tío Raimundo en Madrid había una maravillosa facultad de Formación Profesional de Imagen y Sonido, ahora el Pozo del Tío Raimundo era una barrio blanco y castizo con un montón de moderneces, me maravillé de llegar hasta el pozo del tío Raimundo, recordé aquellos años del desarrollismo de Madrid en el que los provincianos españoles que querían medrar en Madrid acababan algunos con menos suerte en el Pozo del Tío Raimundo. Se me pasó la edad para matricularme o había mucha gente, no lo sé. Aquel instituto era maravilloso y tenía de todo y yo 27 años.
Recomiendo a la gente que viaje a Madrid que visité lo que fuera otrora EL POZO DEL TÍO RAIMUNDO en los años 40, cómo de la noche al día. Lo mismo que sucedió en LAS HURDES, pero de LAS HURDES no puedo hablar porque no he estado y la película buñuelesca es de la postguerra española.
Recuerdo a los 23 años, por aquella época, que quise matricularme también en el Instituto de Imagen y Sonido de Salamanca, al final, lo que son las cosas, me aceptaron donde había nacido y me dio clase un vasco o un navarro, no lo recuerdo. Era todo analógico en aquella época, tenía su encanto. Internet no existía (en España)
Lo de matricularme en FP era una excusa, yo quería conocer los maravillosos
restaurantes de salamanca porque me habían dicho que se comía mejor cochinillo qué en Ávila y yo quería comprobarlo porque...
¿Quién no ha comido cochinillo en Ávila alguna vez?
Cómo el Intituto de FP de Salamanca estaba en el extraradio realmente me fui al campo, cogí un autobús y me fui a los lindes de Salamanca y después de alojarme en unos
hoteles de Salamanca me recomendaron unos buenos
restaurantes de salamanca y bebí media botella de vino de Rioja con un cochinillo con ensalada con cebolla cortada y cruda, que a mi me gusta así, que en realidad era cuarto y mitad, la piel también se come. Unos dicen que las pares grasas de la piel no, pero la piel churruscada también se come. El cochinillo está muy bueno y lo sabes cuando la piel se desprende con facilidad así cómo los huesos...¡Qué buenos tiempos! Después hice un paseo por
EL PASEO DE LOS TRISTES una zona arbolada y muy poética, muy poética. pero yo no estaba triste, sólo borracho...pero porque pesaba 53 kilos en aquella época medi botella de Rioja me afectaba bastante, se me pasaba caminando porque el alcohol se elimina por la sudoración y los pulmones...Me quedaba mirando los árboles en hilera y pensaba...¿Por qué le parecerá a la gente romántico estar triste? Y todo en esta línea ( de árboles, chopos todos)